El problema de la pobreza y desnutrición en Panamá,
es preocupante. El "Estudio de Niveles de Vida", realizado en
nuestro país, auspiciado por el Banco Mundial reveló que el 37.2% de la
población en Panamá es pobre y de ello el 16.7% son pobres extremos, es
decir no tienen los ingresos ni producen lo suficiente "para
comer". Este estudio indica que 511,800 panameños son pobres
extremos y 83.3% de estos pobres extremos están en el área rural
panameña.
El origen de esta pobreza se encuentra en un
"proceso histórico caracterizado por la inequidad", acentuado
en los últimos años por la grave crisis socio-económica y en los
programas de ajustes estructurales que confronta Panamá, al igual que el
resto de los países latinoamericanos.
Ello ha provocado un notable aumento de la pobreza,
así como un proceso de descomposición social expresado en la ruptura de
la familia, violencia, delincuencia, corrupción, todo ello atenta contra
el sistema democrático de nuestro país.
Panamá, al igual que cada país de la región; debe
adoptar medidas y realizar acciones para propiciar una mayor y más
eficiente canalización de recursos que deben ser destinado con prioridad
a la población más desfavorecidas, sobre todo de nuestras áreas rurales
y con especial énfasis a las áreas rurales de difícil acceso. En estas
áreas donde estos problemas se multiplican.
El modelo de Granjas de Producción Sostenible, que
actualmente implementa el Patronato de Nutrición, en las áreas rurales
de difícil acceso en nuestro país, representan una estrategia para
atacar el problema de la pobreza y desnutrición, con la participación
activa de la gente que se involucra en el proyecto desde su misma
planificación.
No representa un modelo de llevar solución, las
granjas representan una alternativa real y efectiva para acompañar a
nuestro agricultor de subsistencia a mejorar la producción de alimentos,
el consumo y comercialización de esa producción.
Desde el punto de vista de un desarrollo integral
rural, las granjas representan un "primer paso", ya que
necesitan la participación de la sociedad civil y del gobierno para que
apoyen diversas acciones que garanticen la construcción de caminos de
penetración, mejoramiento de las condiciones ambientales de estas
comunidades, mejoren la calidad de la alimentación y un mejor acceso a
servicios de salud de "calidad".
La población que esta siendo cubierta por las granjas,
es la más postergadas de apoyo gubernamental y de otras organizaciones,
razón por la cual, más que una política y estrategia de producción
sectorial y de gobierno; las granjas deben incorporarse como una
"política de estado"; proporcionando todo el apoyo sistemático
y financiero a su implementación.